Clases de preparación al parto: ¿Cómo respirar?

Una mujer rompe escandalosamente aguas y acude corriendo al hospital. En el trayecto no deja de respirar violentamente y gritar con cada contracción. En el hospital, la mujer sigue gritando, sudando e hiperventilando como si no hubiera un mañana. Por supuesto, va directamente a empujar nada más entrar por la puerta del centro. La siguiente imagen es un primer plano de su cara roja como un tomate y en clara respiración de apnea (aguantando el aire dentro y empujar sin soltarlo). El bebé llora a los pocos segundos. 

Esto es lo que hemos visto en la mayoría de las películas y series de televisión. Pero la realidad, según cuentan, es bien diferente. Empezando por la respiración.

Y es que una de las principales dudas que yo creo que tenemos todos los primerizos es la de cómo respirar adecuadamente durante la dilatación y el parto. ¿Se hace de la misma manera?, ¿se puede controlar?, ¿te sale sola?… Esto es lo que hemos visto en un par de clases de preparación al parto y es un tema que he tratado y practicado en mis clases de pilates para embarazadas.

Yo aquí veo dos corrientes: la de la fisioterapeuta y la de la matrona o médico.

La fisioterapeuta nos habla de una respiración clave: la abdominal. Es la que consiste en tomar el aire por la nariz e hinchar el abdomen y no el pecho, de manera que cuando exhalamos vaciamos por la boca el aire que hemos acumulado en el abdomen. ¿Qué conseguimos con esto? Por un lado, es como mejor nos oxigenamos nosotras y como mejor se oxigena el peque. Esto nos viene bien durante todo el embarazo pero también en la dilatación y en el expulsivo. En este último momento, si además metemos el ombligo hacia adentro tanto al inhalar como al exhalar ayudamos a empujar al peque hacia el exterior. Además, otra de las ventajas de practicar esta respiración es que nuestro suelo pélvico sufrirá menos.

La fisio nos recomendó que olvidásemos todas las respiraciones de las que hemos oído hablar y memorizásemos solamente esta. Nada de cortar la respiración para hacer fuerza al empujar (apnea) ya que con esto lo que se consigue es que el peque baje durante el pujo pero suba inmediatamente después… lo que aumenta las posibilidades de instrumentalizar el parto con ventosas, fórceps, etc. Tampoco nos recomendó los jadeos ni lo de soltar el aire en diferentes tiempos. Con ninguna de estas dos opciones oxigenas adecuadamente el cuerpo y no ayudan contra el dolor. En definitiva: respiración abdominal a tope.

La matrona nos habla de varios tipos de respiraciones, cada una para un momento del parto. Durante la dilatación podemos practicar la respiración sincrónica (o abdominal), que será relajada y profunda; también la respiración soplante, que realizaremos con cada contracción y que consiste en coger aire, llenar el abdomen y soltar el aire en 4 veces. Por último está la respiración jadeante, que utilizaremos solo en el expulsivo y que sirve para que la cabecita del bebé salga despacio y no de golpe. Además, añadió que en el expulsivo lo más “efectivo” es la apnea porque, según ella, es como más fuerza se hace para empujar al bebé. Lo que no se comentó aquí fue lo de que luego el bebé sube hacia arriba y tampoco que nuestro suelo pélvico pueda sufrir más o menos.

Entonces ¿con cuál nos quedamos? Yo tengo mi teoría, pero claro, luego la realidad puede ser otra bien distinta y todo lo que tengo pensado puede irse al traste. Llevo yendo a pilates para embarazadas desde la semana 21 y desde el principio (y para todos los ejercicios) he practicado la respiración abdominal. He de decir que me gusta mucho este tipo de respiración y que la practico con mucha frecuencia incluso cuando no hago pilates. Me relaja y me siento mejor y esto imagino que también beneficia al peque. Por lo tanto, trataré de trabajar con esta respiración en el momento del parto. Y si las cosas no salieran como tienen que salir o esta respiración no fuera tan efectiva como me imaginaba, haré lo que me mande la matrona.

Y vosotras ¿qué respiraciones estáis practicando?. Las que ya habéis sido madres ¿cómo os fue este tema en el momento del parto?

 

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Clases de preparación al parto: suelo pélvico y periné

¡Ahora sí! ¡Ahora sí que estoy contenta con las clases!

Después de haber empezado con la preparación en el ambulatorio de mi barrio y tras la mala experiencia que ya os conté, hoy escribo mucho más satisfecha con las nuevas clases que he empezado con mi seguro privado. Que no pretendo debatir si es mejor público o privado, ojo. Que seguro que hay experiencias muy buenas en los centros de salud públicos y muy malas en las clínicas privadas. Pero en mi caso, parece que me convence más cómo lo están abordando en el privado y aquí os lo vengo a contar.

La primera clase estuvo enfocada al suelo pélvico y al periné. La encargada de dar la clase era una fisioterapeuta que, todo hay que decirlo, se explicaba muy bien. Ayudada por un Power Point y con sus propios gestos y palabras, nos fue explicando a las 5 mamis que estábamos allí (punto positivo para lo de ser solo 5, mejor atención) qué era eso del suelo pélvico y cómo teníamos que ejercitarlo para evitar su deterioro tanto en el embarazo como en el posparto. Para ello nos habló de los ejercicios de Kegel y nos explicó 4 tipos para ir practicando esta semana. A mí personalmente me da perecilla hacer estos ejercicios, pero he de decir que me parecieron tan sencillos y bien explicados que lo estoy haciendo sin pereza.

1. El lento: Consiste en contraer los músculos del suelo pélvico durante 5-6 segundos y luego relajar. Esto lo hicimos unas 5 veces.

2. El rápido: En este caso, se hacen contracciones rápidas durante un minuto y medio o casi dos. No se trata de contraer al máximo, como en el caso del lento, sino de hacer pequeñas contracciones con menor intensidad.

3. El ascensor: Hay que imaginar que tenemos 3 plantas y cada contracción sube a una planta. La primera planta será la contracción menos intensa, la segunda aumenta de intensidad y en la tercera es en la que tenemos que contraer al máximo. Hay que hacerlo de forma escalonada, gradual, pasando poco a poco de la primera contracción a la segunda y después a la tercera. Y lo mismo para la bajada. De las más fuerte se pasa a la de mediana intensidad y de ésta a la menos intensa. Después relajamos. Lo hicimos unas 3 ó 4 veces.

4. La ola: Hay que imaginar que tenemos una cremallera del pubis hacia el ano y tenemos que “cerrarla” con la contracción del suelo pélvico. La intensidad de la contracción va de delante hacia detrás. Y lo mismo para “abrir” esa cremallera. Todo de forma gradual y aguantando la contracción en cada caso, no vale soltar a mitad de recorrido.

La fisioterapeuta nos dijo que estos ejercicios realmente eran útiles y que procurásemos hacerlos en algún momento del día. Y si no podíamos hacerlos todos los días, al menos varias veces a la semana. Los podemos hacer sentadas, de pié, tumbadas… como mejor nos venga. El caso es incorporarlos a nuestra rutina diaria (mientras te lavas los dientes, te duchas, esperas un semáforo…).

También nos habló del periné y del famoso masaje perineal con rosa de mosqueta para “evitar” desgarros y episiotomías. Pongo lo de evitar entre comillas porque, según nos comentó, no está comprobado que realmente se eviten. Hay mujeres que sin estos masajes han conseguido dilatar muy bien y no han tenido episiotomías y otras quienes los han practicado y han sufrido esta intervención.  Por lo tanto, nos dijo que no nos “obligaba” a hacerlos porque además de no ser 100% útiles en todos los casos, no son muy agradables ya que pueden molestar, requieren tiempo y la posible ayuda de otra persona. Sin embargo, los ejercicios de Kegel sí que eran de obligada práctica.

Así que esto es lo que aprendí en mi primera clase. La próxima la tendré el viernes y nos hablará de respiraciones y relajación. ¡Lo estoy deseando!