Mi baja por maternidad llega a su fin

Sí, así es. Después de las 16 semanas estipuladas por ley, los 15 días de lactancia y mis días de vacaciones, he de decir adiós a mi baja. Y con mucha pena. Porque la he disfrutado mucho. Muchísimo. Cada día, cada minuto. Sí, con altibajos. Con momentos de “¿Me dejará dormir esta cosita en algún momento?”. O de “¿Cuándo me volveré a pintar las uñas?”… Con todo, repetiría cada segundo.

Repetiría los amaneceres, tranquilos, divertidos, cuando, si no estaba ya en la cama conmigo, le tumbaba a mi lado, le hacía pedorretas, le llenaba de besos la cara y él me la babeaba a mí. Y se reía con su boca bien abierta y redondita. Y nos pasábamos un buen rato ahí tirados. Repetiría los paseos por nuestro barrio, con mi nene mirándome desde su capazo, primero, y desde la silla después. Y yo haciendo el tonto (qué pensarán de mi en el barrio, oiga). Caminando sin mirar dónde pisaba y haciendo muecas para arrancar, de nuevo, otras mil sonrisas. Repetiría nuestros juegos en la hamaca, en el parque, en nuestra cama. Las siestas cuerpo con cuerpo. Los paseos de la tarde, ya con Gafapapá, con más sonrisas, con palabras en francés, con las cachillas del nene al aire, en verano, y el forro polar ya estos últimos días. Bajamaternal

Mañana se abre una nueva etapa. Comienzo de nuevo a trabajar y se me va a hacer raro, o eso creo. De repente, vuelvo a estar sola. Sola en el sentido más físico de la palabra. Porque después de 1 año y 2 meses con mi bollito (9 meses dentro de mí, 5 de baja maternal) me adentro, de nuevo, en la gran masa ya sin él. Seguro que todas me comprenderéis. El vínculo es tan especial y tan intenso que se hace muy raro (y muy difícil) no tener a esa parte de ti en la misma habitación o en la misma casa.

No quiero aferrarme a esta idea. No quiero no saber cómo avanzar. Creo que voy a poder hacerlo, porque así es la vida, así son las cosas y así es como, por ahora, tiene que ser. Y es ley de vida. Solo quiero dejar aquí plasmados mis sentimientos, ahora que termina mi baja, para recordarlos siempre y estar orgullosa de haber aprovechado cada día con mi niño. Ha sido un periodo muy bonito de mi vida que siempre recordaré con cariño, con una enorme sonrisa en la cara y también con alguna lágrima de emoción.

Agradezco enormemente a Gafapapá, a la vida, a la Naturaleza y/o a quien proceda que haya podido vivir este momento TAN especial en mi vida. GRACIAS.

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