Clases de preparación al parto: 1ª sesión = desilusión

Las clases las imparte la matrona de la seguridad social de nuestro centro de salud, mujer a la que visitamos de cuando en cuando para hablar sobre mi estado, escuchar los latidos del peque, pesarme y comentar cualquier cosa que nos preocupe. Desde el principio, la mujer nos inspiró profesionalidad, así que decidimos seguir visitándola a pesar de estar llevando el embarazo con una ginecóloga de un hospital privado. Nos parecía una manera de saber algo más sobre el bebé y contábamos con la cercanía como punto a favor.

La matrona nos animó a participar en las clases de preparación al parto que ella misma impartía en el centro de salud, así que cuando ya llevábamos unas cuantas semanas de embarazo, nos apuntó en uno de los grupos. Serían un total de 8 sesiones y no estaba de más que Gafapapá viniera a todas. Es decir, le dio importancia al hecho de que el padre de la criatura acompañara a la futura parturienta a las clases. 

Éramos unas 20 personas aproximadamente (mamis+acompañante). La matrona nos indicó que nos descalzásemos (ambos) y nos sentásemos en las colchonetas que rodeaban la sala. Arrancó presentándose y nos propuso que hiciésemos lo mismo y que además dijéramos qué nos gustaría ver/hablar en estas clases. Cada persona (mamá y papá) expuso aquello que le preocupaba con el objetivo de poder profundizar en el tema en futuras sesiones: cómo cuidar al bebé los primeros días, cómo asegurar una buena lactancia, qué hacer el día del parto, etc.  Varias parejas comentamos una de nuestras preocupaciones: el tema de la medicalización del parto. Lo comentó una primera chica que aseguraba no tener claro qué tipo de parto quería porque nunca había parido, pero que la tranquilizaría saber qué opciones tendría y si serían respetadas todas ellas. Creo que 3 parejas más nos sumamos a esos argumentos. La matrona, aseguraba que allá donde fueses, respetarían cómo querías tener tu parto. Que sería tal y como tú quisieras. Aquí fue cuando muchos de nosotros nos miramos pensando en la poca fiabilidad de las palabras de la matrona y alguna dijo en voz alta que no estaba de acuerdo, que tenía experiencias cercanas de gente a la que no se le había respetado.

Y es que parece que cuando se dice “no sé si quiero un parto muy medicalizado” la gente entiende “quiero parir en la selva colgada de una liana”. Igual soy yo, pero … ¿es lo mismo? No. Vale que ahora hay mucha información sobre cómo es el proceso en otros países, como en Reino Unido, por ejemplo, o en Holanda, donde hay un buen porcentaje de madres que deciden parir en casa. No estoy entre ese grupo. No quiero parir en casa. Quiero parir en un hospital o en una clínica donde, para empezar, se me informe de lo que me van a hacer. Eso de partida. Y por supuesto, donde pueda estar acompañada de mi pareja en todo momento, excepto cuando las circunstancias médicas lo impidan (una cesárea, cualquier complicación…). Conozco varios casos de madres que desde que ingresan en urgencias hasta que entran en la sala de partos están sin su acompañante y dilatan en una sala con más mujeres (desconocidas).  Personalmente, no me gustaría que me pasara esto. La matrona aseguraba que no, que eso era imposible, que no creía que pasará de ese modo (o sea que yo mentía). Al final cerró la conversación diciendo: “de todas formas, a mí eso no me parece un detalle con importancia”. O sea, que estar acompañada durante el proceso no era importante para esta mujer (una matrona). Tampoco lo es que te practiquen la maniobra de Kristeller (contraindicada por la OMS y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) ni que te rasuren y pongan un enema, aunque no haga falta.

No sé, creo que cada uno tiene sus razones y su “parto mental”, pero creo que todas las opiniones son tan válidas como respetables. Destacar que una de las alumnas, que se presentó como médico de profesión, interrumpió el debate para decir: “es que no sé por qué estáis preguntando esas cosas” y girándose hacia su pareja añadió: “son gilipolleces”. Matrona y alumna-médico insistieron en que nosotras no teníamos que leer nada sobre “esas cosas nuevas que están saliendo ahora”y que todos los hospitales respetaban tu idea de parto. ¿Qué opináis?

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18 comentarios en “Clases de preparación al parto: 1ª sesión = desilusión

  1. Pues la verdad es que pierde toda la fiabilidad para mí… Yo lo siento mucho, pero el poder de la información es muy importante, siempre. Sé en qué hospital quiero parir (y eso que todavía no estoy embarazada), pero tengo claro que para empezar, quiero estar con mi marido, cesárea o no cesárea.

    • Cierto, información es poder. Y que a estas alturas de la vida te digan que no tienes que informarte de cosas como el parto me parece una barbaridad. Pero bueno, digamos que hay gente para todo… eso sí, no quiero que “esa gente” sea la que supervise mi embarazo.

  2. Al final es algo tan íntimo lo que vives (o por lo menos así lo veo en el caso de l@s primerizos) que cualquier opción/duda/miedo tiene que ser respetada. Al final, probablemente la mayoría de nosotras sólo queremos ser tratadas con cariño y sentir que tienes algo que decir en todo esto, y si aprendiéramos que cuanta más calma tenga la mami mejor para todos, probablemente quitáramos tantas “tonterias” y nos dejaríamos hacer con más naturalidad que cuando sientes que durante unas horas no vas a tener ni voz ni voto sobre lo que sucede a tu alrededor. Creo que eso es lo que más angustia del parto, más que el dolor o el momento en sí. Una pena esta mala experiencia!! 😦

    • Pues sí, lo mejor que nos podría pasar ese día es que nos presten la atención que necesitamos. Y no me refiero exclusivamente a la atención profesional, sino al trato “humano”. Es un momento especial y, en principio, natural. No vamos allí porque estemos enfermas. Vamos a dar la bienvenida al mundo a nuestros pequeños con la ayuda de profesionales que pueden hacernos sentir mejor y que con ello todo puede salir mucho mejor.

  3. No entiendo porque tu matrona se cierra en banda y niega los hechos. No siempre te respetan.
    En mi otro parto, cesárea, me sentí “cómoda” quiero decir, el trato recibido, la información… en ningún momento me sentí no respetada.
    Y ahora que estoy de nuevo en las clases de preparación al parto, todavía mas contenta que hace dos años, la matrona te escucha, te resuelve dudas y sobre todo respeta las opiniones de todos.

    • Ya, yo tampoco lo entiendo. Y estoy contigo, el respeto de las opiniones y decisiones de las personas debe ir antes que nada. Además, sentirse respetada en el parto quiere decir que te informen, que te hablen, que permitan estar con el acompañante que elijas, que te dejen al pequeño/a contigo nada más nacer…. no creo que sea demasiado alocado esto que digo. Ni siquiera estoy diciendo que quiera parir sin epidural…

      • y si quieres parir sin epidural pues es tu decisión… es que nadie tiene que meterse.
        Pero vamos, que yo conozco muchos casos en los que la madre no puede decidir nada, asique que no diga que siempre se respeta porque no es verdad

  4. Siempre habrá gente que comente “gilipolleces”. En este caso me refiero a la matrona y a la medico. No a vuestras preguntas que son 100% respetables. De hecho, esas clases son para solventar dudas, entre otras cosas. Si un tema tan importante como la forma de parir no se lo toman en serio yo me plantearía acudir a otro sitio en el que os den respuestas con sentido y, sobretodo, os tranquilicen. Mucho ánimo!

    • Pues sí, porque desde luego tranquilizarnos no lo hicieron. No me gustaría que una matrona así (o incluso ella misma) me atendiera en un día tan especial… ¡Gracias por comentar!

  5. Sí tienes que leer y que estar informada. Otra cosa es que vayan a respetar todo lo que pidas. En mi caso, al ser un parto inducido, mi plan se lo saltaron a la torera. Vaya mala suerte que has tenido con las clases. A mí las mías me gustaron mucho.

    • Claro, imagino que si es un parto inducido por las causas que sean, habrá algunas de las cosas que no podrán “respetar” como tal y tendrán que actuar de otra forma. No sé, si por ejemplo pones en el plan que no quieres “dilatación artificial con oxitocina” pues claro, en este caso, esa parte se la saltan. Pero bueno, siempre hay cosas que pueden (y deben) respetar, como es informarte de lo que te van a hacer, tratarte con atención y “cierto mimo” y respetar tus decisiones en cuanto al piel con piel, lactancia, etc.

      • Sí, sí la verdad es que yo respecto al trato no tengo queja ninguna porque la matrona siempre fue muy atenta y respetuosa y nos fue explicando todo paso por paso. Lo que pasa es que nunca nos dijeron en las clases de preparación al parto que si este debía ser inducido ciertas peticiones no se podrían cumplir, y como primerizos esto nos impactó mucho cuando lo descubrimos estando ya en plena faena.

  6. Pues me parece que ya hay muchas religiones como para tener fe ciega en lo que te diga una matrona. Pero que se creen, que tratan con “tontos” que no hacen preguntas y acataran lo que ellos les hagan?
    Me parece estupendo que penséis en cambiar de “profesora” para este tipo de cursillos, que menos que te contesten y argumenten y no te salgan con un “no preguntes, no quieras saber”
    Eso si, ya os aviso también que generalmente las clases preparto suelen ser algo surrealistas en general…jajaja paciencia

    • Sí, eso me han dicho 🙂 Aunque conozco a muchas mamis muy contentas con sus clases y claro, encontrarme con esto de primeras… Además, no me gusta esa sensación de hacerme sentir tonta. Sé que muchas matronas y matrones te tratan así, pero no deberían, y menos en un momento tan especial.

  7. La verdad es que es muy triste lo que cuentas. Dicen que sí, que se respetan los deseos de la madre… pero según dices se ve que se respetan mientras coincidan con los suyos.
    Que conste que en mi caso, todo el personal se portó estupendamente conmigo, tanto las matronas como la ginecóloga. Supongo que también dependerá algo de eso, del personal que te toque y del hospital. Por ejemplo, donde yo parí no se usan forceps desde hace ya bastantes años, sin embargo en otro hospital a 60km del nuestro sí los usan y además con bastante frecuencia…

    • Efectivamente, si lo que pones en el plan (y si te lo aceptan, claro) concuerda con la política del hospital, no hay mayor problema. Ahora, como pongas algo que ellos no incluyan…
      Mucha gente me ha dicho que sí, que depende mucho ya no tanto del hospital en sí como de la persona que te atienda, tanto matrona como gine. A lo mejor das con un encanto de profesional que hace lo imposible por “naturalizar” tu parto o intervenir lo menos posible. Otros, irán con cierta prisa quizá y se saltarán muchas de las recomendaciones. En fin. Yo creo que al final todo saldrá bien. Pero me ha dado mucha rabia encontrarme con esto en mi primera clase 😦 Pero ya le vamos a poner solución 🙂

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