Madrid Mocos Mystery

3027670059_7b83ec580e_m¿Puede un embarazo devolverte a la Edad Media? Sí, puede. Hace un par de semanas estuvimos retrocediendo en el tiempo hasta aproximadamente el siglo XVI, y menos mal que la cosa terminó ahí porque se mascaba la tragedia. Más aún, se olisqueaba la tragedia. Y la tragedia, a veces, huele a ensalada.

Uno de los efectos colaterales del embarazo de Gafamamá es que no puede tomar muchos medicamentos. Así que en pleno resfriado con tos nos hemos volcado en los remedios naturales, incluso animados por la médico de cabecera. Infusión tibia de agua con miel y limón, vahos de agua con sal, y dormir con una cebolla troceada en la habitación.

Resultado: varios días durmiendo con olor como a guiso en fase de preparación, soñando con ser acunado por un sofrito y temiendo haber sido capturado por un loco concursante de MasterChef.

La tos, por su parte, siguió a lo suyo. Me vi al borde de explicarle a Gafamamá cómo algunas personas recomiendan tomar un jarabe que va soltando la cebolla al cabo de las horas cuando se la mezcla con nosequé. Para entendernos, una jugada tan sensata como mear en la tumba del caniche de Chuck Norris.

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Así debemos rendir pleitesía a El Humidificador.

Finalmente nos salvó El Humidificador. Al que desde entonces reverencio y obedezco con fanática paz de espíritu.

Bueno, nos ayudó también un jarabe y el paso del tiempo. Pero eso no lo comento mucho en presencia de El Humidificador. Podría enfurecerse.

Espero que el resto del invierno pase sin más sobresaltos de este tipo. Aún acumulo sueño atrasado de esta peripecia. Y se supone que de eso de dormir hay que disfrutar a-ho-ra.

El embarazo: Cambios en el segundo trimestre

3842469978_1813e139b0_nEstoy de 23 semanas, lo que quiere decir en pleno ecuador del 2º trimestre del embarazo (nuestros amigos de inatal tienen un gráfico chuli pero chuli. Podéis verlo aquí).

¿Qué me está pasando en este momento del embarazo? Pues algunos síntomas del primer trimestre se han suavizado mucho e incluso han desaparecido. Por ejemplo, no tengo ninguna náusea, nada, cero patatero. Me encuentro muy bien en este sentido. Tengo mucho apetito y no hay muchas cosas que me den grima, excepto los yogures naturales cuyo olor me echa un poco para atrás. Pero veámoslo en detalle:

Piel: Ya no la tengo TAN grasa y granosa como en las primeras semanas del embarazo. De hecho hay días que hasta la noto tirante. Me estoy lavando con un jabón que no abandonaré en la vida. Me lo recomendaron en la parafarmacia de El Corte Inglés y oye, mano de santo. Es un jabón a base de Aloe Vera de laboratorios Grisi y va muy bien para la piel grasa. La regula y a la vez la hidrata. Después utilizo el agua termal de Avene y la crema hidratante Hydrance Optimale para pieles mixtas, también de Avene.

Hinchazón: Pues aquí depende un poco del día. ¿Que me he puesto fina con la comida? Ese día soy Falete en persona. ¿Que llevo un tiempo sin visitar al señor Roca? Falete de nuevo. Pero, en general, no me siento tan hinchada como al principio. Eso sí, la tripa va creciendo y esto hace que algunos movimientos que yo antes hacía tan alegremente, ahora me cuesten un riñón: abrocharme los zapatos, recoger algo que se me ha caído del suelo, sacudirme el pelo tras la ducha cual cantante de metal…

Olvidos: Perdón, ¿qué estaba haciendo aquí?… ¡Ah! sí, escribir una entrada nueva… Con esto os lo digo todo.

Torpeza: Ídem. A veces pienso por qué tengo dos brazos, si con uno siempre me cargo algo…

Y hay más.

Emociones: Lloro con muchas cosas. Lloro con casi todo. La tele me hace llorar mucho: un anuncio medio tierno, la imagen de cualquier bebé, reposiciones del ‘Sorpresa sorpresa’ de los 90…

Movimientos del bebé: Los empecé a notar en la semana 18 aproximadamente. Al princpio eran como pequeñas pompitas que solo sentía yo. Ahora son patadas. Patadas, codazos, giros y vete tú a saber qué más está haciendo la criatura en mis entrañas. Y ahora también lo puede notar Gafapapá si pone su mano encima. Además, hay veces que sin tocarme, vemos cómo se menea en nene. ¡Es impresionante! Vemos cómo se abulta la tripa con cada patada, y ahora también puedo sentir el movimiento que precede a esa patada.

Dormir: En el primer trimestre me dormía por todas partes. Tenía un sueño horrible a cualquier hora del día. Ahora tengo sueño en la sobremesa y después de cenar. Sobre el cómo duermo, pues ese es otro tema. He pasado un catarro descomunal con una tos del infierno que no me (nos) ha dejado pegar ojo en unas 3 noches seguidas. Probamos con todo: cebolla en la mesilla, infusiones de limón con miel, gárgaras con agua y sal, dormir prácticamente sentada… pero nada. Al final, la gine me dijo que podía tomar Bisolvón antitusivo, sólo 1 dosis y por las noches. Creo que eso me alivio bastante. Ahora, ya estoy mejor y he vuelto a dormir cual oso polar.

Ejercicio: Procuramos caminar un poco. No cumplo lo de los 30 minutos TODOS los días, pero procuro moverme y hacer lo que puedo. A diario, salgo a andar después de comer con una compañera de trabajo que también está embarazada. Es un paseíto breve, de unos 15-20 minutos. Pero nos viene de maravilla. Lo justo para mover las piernas y evitar que se los desplome la cabeza sobre el teclado. Algunas tardes, cuando llego a casa, Gafapapá me obliga anima a salir a caminar y, cuando salimos, estamos un mínimo de 30 minutos. Además, ¡me he apuntado a pilates para embarazadas! Voy también con mi amiga del trabajo y con otra amiga más. Total, 3 futuras mamis con sus barriguitas y sus sonrisas haciendo estiramientos, respiraciones, ejercitando su suelo pélvico como si no hubiera un mañana con la esperanza de no sufrir incontinencia posparto. Ya os hablaré más sobre estas clases.

Así que estas son las cositas que me están pasando ahora en pleno 2º trimeste. No sé qué me deparará el 3º, pero ya voy teniendo muchas ganitas de ver la carita de nuestro bebé 🙂

Cuaderno de bitácora de papi – Semana 23

Ship's Compass

ANTECEDENTES INMEDIATOS

Regreso a la normalidad tras catarro coordinado y varios días sin pegar ojo por una tos persistente. Inicio de la Operación Nido obliga a adentrarse en cajones y estanterías donde expediciones anteriores habían desaparecido.

DATOS DEL RETOÑO (Actualizados a última revisión de matrona)

  • Peso: Normal
  • Tamaño: Normal
  • Latido: Normal
  • Presencia de tres seises en alguna parte del cuerpo: No confirmada

DATOS DE LA MADRE

  • Contorno de barriga: 96 cms
  • Antojos: Casi desaparecidos por completo
  • Moral: Buena
  • Irritabilidad: Baja
  • Grado de somnolencia: Medio (estable desde semana anterior)

DATOS DEL PADRE

  • Moral: Zen
  • Instinto Homicida: Controlado
  • Grado de somnolencia: Agudo
  • Sesiones de gimnasio cumplidas vs objetivo: 2 de 3

ESTADO DE LOS PREPARATIVOS

  • Cuna montada: No
  • Compra de LoMínimoImprescindible completada: No
  • Hospital de parto decidido: No
  • Agua hirviendo: No
  • Toallas limpias: No

El embarazo: Cambios en el primer trimestre

El embarazo es uno de los estados más bonitos para la mujer. Una experiencia única e inigualable repleta de cambios y vaivenes que recorren de los pies a la cabeza todo el cuerpo sin fin. Hay días en los que estos cambios que se producen en ti son apreciables desde un punto de vista precioso, bonito, incluso hasta enorgullecedor. Otros… otros días ves algunas de esas transformaciones más propias de un alienígena que de un ser humano.

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Piel grasa: No quiero caer en el tópico de “podría freír un huevo en mi cara” señores, pero sí, PODRÍA FREÍR UN HUEVO EN MI CARA. No hago la prueba por que con lo torpe que (soy) estoy -sin duda, otra de las bellas transformaciones que estoy viviendo- podría no tener la suerte de romper el huevo y acabaría con media cara amoratada.

Hinchazón: No soy capaz de ver dónde acaba mi pecho y dónde empieza la barriga. Creo, además, que si estornudo podría saltarme el sujetador y dejar ciego a alguien.

Olvidos: Esta mañana, a las 10 horas aproximadamente, he pedido la comida para que me la traigan a la oficina. De segundo, escalope de ternera. ¿Fácil, no? A las 12 horas no he sido capaz de reproducir la palabra “escalope”. Era como si se hubiese esfumado de mi diccionario mental. Como si nadie jamás de los jamases me hubiera hablado de esa palabra. Esto me hace sentir tonta y ridícula en muchas ocasiones y me da rabia. ¿Recuperaré la memoria después del embarazo? Por favor, espero que no sigan desapareciendo las palabras de mi diccionario…

Torpeza: Vale que yo siempre, desde que nací, he sido más bien torpecilla: Darme golpes con la mesa en las espinillas, dejarme un hombro contra el marco de la puerta al caminar, tirar vasos y otros objetos que haya encima de la mesa… Digamos que esto me ha pasado SIEMPRE, pero de una forma más o menos espaciada en el tiempo. Ahora no pasa un día en que no haga mínimo 2 de estas cosas. Algunas de ellas a la vez. Siempre recordaré cómo me salpicaba el agua en la espalda mientras el móvil se caía por el váter estando yo sentada en él. O cómo vaciaba un paquete de espaguetis en el suelo en dos tiempos, con unos 3 minutos de separación entre ellos.

No preocuparse, esto me ha pasado en el primer trimestre (y ahora me encuentro en el segundo), así que aviso a todas las mamis que se encuentren actualmente en este momento: algunas (y solo algunas) de estas simpáticas transformaciones desaparecen en el segundo trimestre. Otras…no. Os cuento cómo va la cosa en otro post.

Rompetechos primerizos

Dejarse los hombros con los marcos de las puertas al atravesarlas, contarse los cardenales de las piernas con la forma del pico de la mesa, derramar el café (y cualquier líquido posible… incluso sólido) en el trayecto cocina-salón, aplastar lámparas y hacerlas añicos, esparcir un kilo de espaguetis en dos tiempos por todo el suelo de la cocina, no acertar con la basura y tirar por fuera el depósito de café molido (qué bonito queda el café decorando el suelo), …. Éstas son cosas que pasan (normalmente, diariamente, constantemente) en nuestra casa (en nuestro día a día, todos los días, a todas horas). ¡Y ahora vamos y nos metemos a padres primerizos! ¿Cómo será la pequeña criatura? ¿Heredará las ‘rompetechadas’ de sus padres? Mi sueño es que será una persona normal y ayudará a establecer el orden y la calma en el hogar. Pero lo que más temo no es eso… Es lo que le podamos causar al pequeño bebé. ¿Cuántas veces le abrasaremos con el agua de la bañera? ¿Acertaremos con su boca al darle la papilla? ¿Golpearemos muchas veces su linda cabecita contra los barrotes de la cuna? Hijo mío del futuro, si estás leyendo estas líneas, perdónanos.